El volcán de Veracruz
-Caballeros, Echeverría les pide cambiarse de avión.
-No, gracias, estamos bien aquí.
-Insisto, señores, tendrán más espacio. Además, el candidato así lo dispuso.
-¿Entonces es una orden?
-Son sus instrucciones.
El avión impactó contra el volcán, se convirtió en una enorme bola de
fuego y chatarra. Mi abuelo, José Falconi Castellanos, viajaba en ese Ave Fénix que no
renacería de sus cenizas. Hubo sólo un sobreviviente.
Después sería entrevistado incontables veces. Como buen periodista,
relataría su historia, su tragedia y su milagro, que sus
compañeros no merecían morir y él no merecía vivir. Haría conjeturas acerca de las
extrañas circunstancias del avionazo. Se trataba de un atentado, un sabotaje perpetrado
por culpables con nombre y apellido. No fue un accidente.
Comentarios
Publicar un comentario